De vuelta a la realidad. Y qué mejor manera de volver que con unos magníficos manga y anime como Monster. Ya hace mucho que terminé de ver el anime, pero, como lo prometido es deuda, hay que dedicar una nueva entrada.
Eso sí, voy a ser breve. Que para eso, lo que merece la pena es verlo. Aunque el primer capítulo suele ser el clave, ya que la mayoría de espectadores de anime esperan caña a saco en el primer episodio, y éste es sólo una introducción al personaje principal. Este anime, y al parecer es igual con el manga, es completamente diferente a todo lo que he visto anteriormente.
El joven neurocirujano japonés Kenzo Tenma es el protagonista de la historia, que se inicia en Dusseldörf en 1.986, y que continúa durante los diez años siguientes. Es un tipo bastante callado, seguro de sí mismo, que adora su trabajo. A pesar de su juventud, y de ser un extranjero, tiene tal talento para la medicina que ya es cirujano jefe en un prestigioso hospital. Y es un tipo tan amable y educado que no cuenta con la envidia del resto de personal, más veterano; al contrario, todo el mundo le quiere. Es cuestión de muy poco tiempo que se convierta en el jefe de neurocirugía. Y de ahí a la dirección del hospital, un paso.
Tenma tiene todo lo que podría desear cualquiera: una carrera brillante y prometedora, el reconocimiento de sus compañeros, la protección del director del hospital... hasta está prometido con Eva, la bonita y adinerada hija del director. Y Tenma es un tipo inteligente y adorable que constituye prácticamente todo lo que unos padres desearían para su hija. Vamos, que Tenma y Eva son dos partidazos destinados a unirse. Sólo que Tenma empieza a darse cuenta de que algo no va como le gustaría. A él le están constantemente transfiriendo de una mesa de operaciones a otra, haciendo que opere sólo a celebridades o a personas cuya salvación pueda aportar prestigio y posibles vías de financiación indirectas al hospital. Los pacientes comunes no son bendecidos con las habilidosas manos de Tenma; es más, se les suele asignar médicos mediocres. Para el hospital, para sus compañeros de trabajo, e incluso para su propia prometida, esto es normal. Pero, para Tenma, todas las vidas valen lo mismo, por lo que no entiende por qué no se le permite operar a quien está primero en la lista, o al que está más grave. Por eso, cuando una noche aparecen dos pacientes con graves lesiones cerebrales (un cargo político importante en la ciudad, con un diagnóstico no muy claro; y un niño de unos 9 años de edad con una bala alojada en el cráneo), Tenma decide desobedecer la orden del director del hospital y operar al niño en lugar de al político, pues el niño llegó primero al hospital. Tenma salva la vida del niño, pero el político muere, así que de repente toda la vida de Tenma da un vuelco: todos le culpan a él de la vergüenza pública que está pasando el hospital. Pierde su puesto de cirujano jefe, el respeto de sus colegas, e incluso a su prometida. Y, poco después, sucede algo más que le pone en el punto de mira de la policía alemana; algo que en su momento no tendrá mayores consecuencias, pero que acabará dando caza a Tenma nueve años más tarde...
Y es que hay más protagonistas, aparte de Tenma, en este anime. Si algo caracteriza a Monster es precisamente la profundidad con la que trata a todos los personajes, ya sean principales o secundarios; hasta el punto de desviarse claramente del hilo argumental principal para seguir las historias de esos personajes. En muchos capítulos ni siquiera aparece Tenma y, por lo que he leído, eso es algo que también sucede en el manga, ya que hicieron el anime lo más fiel posible al propio manga, para no cambiar la historia. Y es que la historia se las trae. Porque, como bien refleja el título, el protagonista es Tenma, pero la historia habla sobre un monstruo. Un monstruo no de aspecto, pues se trata de una persona de belleza innegable. Pero sí un monstruo de corazón y de espíritu. Un monstruo al que Tenma no tendrá más remedio que perseguir, ya que, de alguna manera, Tenma sabe que él es una pieza clave en los planes del monstruo.
Lo que no sabe es hasta qué punto ese monstruo tiene planes para él.
En resumen: una preciosidad de anime de 74 episodios, que te tiene en vilo hasta el final, hasta el punto de tenerte todo el tiempo haciendo elucubraciones acerca de cuál será el desenlace, mientras te pasas capítulo tras capítulo cambiando de opinión acerca de lo que crees que pasará finalmente. Todo, desde el dibujo hasta la animación, está cuidado al detalle, incluso la banda sonora (ojo al primer ending de la serie, de David Sylvian, compuesto a propósito para el anime... refleja estupendamente tanto en la melodía como en la letra gran parte del contenido). Y en este caso no me importa haber acertado con el final, porque era justo el final que yo deseaba para la serie. Además de quedar, por supuesto, encantada con esa pequeña anotación que llega justo al final del último episodio, esa pequeña pista que, por fin, en los últimos minutos, cierra por completo los interrogantes acerca del monstruo y sus posibles motivaciones.
Si alguien quiere ver una serie que es una joya, y que habla del mal, no como entidad abstracta, sino como algo muy real y encarnado en un monstruo que en el fondo es más humano que cualquiera de nosotros, no se puede perder este anime.